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Una fiesta de descubrimientos y aprendizaje
Ya casi se termina la tercera versión del 2011 de la EBM de Macleta, y se puede decir que ha sido a todas luces un rotundo éxito.
He tenido la oportunidad de participar como instructora, durante todo el proceso, y esta vivencia me permite destacar varios aspectos que me parecen valiosos y que pienso que, como organización, las Macletas logran hacer funcionar y resaltar.
La logística que hay detrás del desarrollo de cada clase, llevada a cabo con la soltura suficiente como para que no se note, es uno de esos aspectos que me gustaría destacar. El grupo de colaboradores, amables, eficientes y buenos mozos, hace del uso del material y la asistencia mecánica, una experiencia muy natural y cercana, tanto para las estudiantes como para las instructoras.
Me tocó participar en el proceso de enseñanza-aprendizaje, como tal, en el que una vez conocido el Currículo diseñado por la EBM, me he sentido en libertad de desarrollar y aplicar según mi criterio, incorporando algún aporte personal. Esa flexibilidad se agradece, porque permite agregar la impronta personal a un trabajo de equipo.
El hecho de permitirnos a las instructoras, transitar con autonomía y creatividad por un Programa Educativo, no puede sino enriquecer el proceso mismo, de forma transversal.
He querido referirme a estos dos aspectos sobre los cuales se sustenta la puesta en marcha de cada versión de la EBM, y que sin duda, creo que son la característica de la Agrupación Macleta. Ambos combinados inteligentemente, con buen humor, calidez y gran estilo.

Ya vendrá la etapa de evaluación, para afinar las debilidades y potenciar las cualidades; hoy he querido compartir aquello que me ha hecho sentir bien profesional y personalmente, participando de esta verdadera fiesta de descubrimientos....
Gracias, Maya Flores.









